miércoles

Porque estoy aterrada, completamente, cada célula de mi cuerpo se acojona si lo digo, y juegan al escondite, dejándome como un títere sin cuerdas que está guardado en un cajón, sin movimiento. Y quiero poder ponerme delante de ti y gritarte que tal vez pueda quererte o que ya te quiero, en este preciso instante, que la luna se ha vuelto demasiado alta para tocarla, y que mis pies tienen frío sobre el asfalto.

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